sábado, 9 de junio de 2018

Sobre Anthony Bourdain, la depresión, el suicidio y todas esas cosas...

Querido sobrino, etcétera:

Vas a tener que disculparme que esté así mala onda, pero hoy tuve un día bravo. Y voy a tener que revivir ese día bravo para enseñarte un par de cosas sobre la vida.

Hoy se murió uno de mis héroes, y vos tenés que saber desde ahora que a mí no me gusta que se me muera nadie ni nada. Soy así de ingenuo.

Este héroe que se me murió hoy era un campeón de mundo. Cagaba plata, viajaba por el mundo para comer, es uno de los escritores más divertidos que yo haya leído, siempre se lo notó más vivo que los demás.

Pero estaba deprimido. Muy.

Y se murió. De depresión. No se mató él. Se murió. El que se suicida por depresión es porque no pudo más y se murió de depresión. Caratularlo como suicidio, muerte dudosa, confuso episodio, son todos formalismos. El tipo se murió, punto.

Yo lo sabía. Él lo decía siempre.

Yo quise ayudarlo, desde el ínfimo rol que juego acá y con las ínfimas herramientas con las que cuento acá: le escribí por Instagram. Cuando estuve en Buenos Aires y fuimos a comer a Mecha con vos, tu papá, tu mamá y tu abuela Elsa me sirvieron una empanada de morcilla que casi me hace llorar de la emoción: era una de las cosas más ricas que había comido jamás. Y subí una foto a Instagram y lo etiqueté a Anthony Bourdain, porque yo sé que a él le gusta mucho la morcilla, y acá es cuando aparece el inconsciente del opinador al pedo y va a hacer un chiste con "morcilla", "gustar", etcétera.

-Yo no dije nada. Lo estoy escuchando muy atentamente.

Gracias. Sigamos.

Sobrino, la depresión es una cosa seria. Con la depresión no se jode. Con un montón de cosas, sí. Podés joder sobre Dios, sobre lo que quieras. Con la depresión, no.

Si en tu vida encontrás a alguien que te dice "estoy deprimido", esto es lo que tenés que hacer:

1. Tomalo en serio. Primero que nada. Suspendé los chistes, dejá de hacer lo que estabas haciendo y prestale toda tu atención.

2. Decile que te cuente exactamente cómo está. No te quedes con un "no sé", "mal", "acá andamos, tirando para no aflojar". Preguntale más. Que te describa su depresión. Preguntale veinte veces por qué piensa lo que piensa.

3. No lo contradigas ni en broma. Seguramente esa persona ya tiene los huevos desintegrados de tanto que la han contradicho. Vos no lo contradigas, así te puede contar todo.

3. Metete en su vida, si es necesario. Es medio psicópata, pero vas a ver que está bien. El tipo te está pidiendo que te metas en su vida para ayudarlo, porque él solo no puede. Hacelo. A lo bestia, si es necesario. Está bien.

4. Buscá ayuda ya mismo. Ayuda profesional, quiero decir un psicólogo. Los hay y muy buenos. Y buscalo rápido porque el deprimido lo necesita, obviamente, y vos también lo vas a necesitar. La depresión es algo tan, pero tan jodido que para ayudar a un deprimido se necesitan, mínimo, dos no deprimidos. Vos solo no vas a poder, tampoco.

5. Poné música de Bon Jovi bien fuerte y escuchala con tu amigo (asumo que el deprimido es tu amigo, si no no estarías preocupado por él).

3. Hacele ver Rocky. Todas. De la uno a la Creed. Es una historia sobre la depresión. ¿Viste cuando en Rocky nosecuánto Rocky le dice al hijo que en la vida no importa un carajo qué tan fuerte pegás sino cuántas veces te mandan a la lona y vos te seguís levantando porque hay gente muy importante que te está mirando y no querés defraudarlos? Bueno, está hablando de la DEPRESION. Es el monstruo. La bestia en el sótano, creo que la llaman. Nadie se acuerda del nombre del "malo" de la última Rocky. Ni siquiera era malo; era buen pibe. El malo de la película es la depresión.

4. El hijo (en la vida real) de Sylvester Stallone (el Stallone de verdad, ése que tiene veinte veces más huevos que Rocky, Rambo y todos esos pelotudos) se estaba muriendo (y finalmente murió) de depresión.

5.  Mantené a tu amigo vivo a fuerza de Bon Jovi, Rocky y psicología.

6.  Y llámame a mí.

7.  Tu tío sabe una cosa o dos sobre depresión. Tu tío sacó del ring a la depresión muchas veces y ya sabe dónde hay que pegarle donde le duele. Porque resulta que la depresión también siente dolor. Y si le pegás lo suficientemente fuerte, y en el mismo lugar, y muchas veces, la muy floja se cae sola.

8.  Sabés dónde encontrarme.

9. Y sabés que te voy a ayudar porque a mí no me gusta que se me muera nadie más, porque yo quiero jugar y jugar, y si ganar significa ser el last man standing, no me gusta. Quiero ganar, pero con gente con quien compartir la victoria.

10. Y yo ya sé. Soy un viejo boludo pero finalmente lo entendí. Y me sé las Rocky de memoria. Y conozco a la mejor psicóloga del puto mundo. Y me sé Bon Jovi más que Bon Jovi.

11. Y... ¿Sabés qué? Tu papá la tiene exactamente igual de clara que yo. Si no más.

Tu tío Oblongo

Para Anthony Bourdain, la piba ésta que honestamente no me acuerdo cómo se llama, creo que Inés, y todos, todos los que cayeron en el camino. Es una lista inmensa y prestigiosísima.

2 comentarios:

Starkdelmal dijo...

Soy depresiva, la depresión me causó no poder terminar la Lic en su momento, ahora trabajo en lo que debo y estoy superandome, fui a psicólogo pero no me ha funcionado tan bien, ni hablar de medicamento, me hacían sentir peor; al igual he aprendido a saborear y salir de la tristeza, pero tengo miedo de llegar al mismo borde que ellos han llegado... porque me parece un camino con un final. No sé qué pase con los años, intento ser plena... Creo es lo que cuenta

Abrujandra dijo...

¿No detestás el uso indiscriminado de las enfermedades mentales?
Depresión, bipolaridad, oigo (y leo) que las usan con una liviandad que asusta.
Un abrazo enorme.